Posteado por: Verónica Temporini | octubre 27, 2008

El Impresionismo

El movimiento artístico fue impulsado por un grupo de jóvenes que se sentían excluidos del arte oficial. En una exposición fotográfica en París el día 15 de abril de 1984 decidieron mostrar su ideal de lucha contra los valores estéticos dominantes, pretendían imponer su propia concepión de arte.

El crítico Louis Leroy escribió lo siguiente sobre la exposición y haciendo referencia a una obra de Monet, llamada “Impresión. Sol naciente”: “¿Impresión? Ya lo decía yo. Puesto que estoy tan impresionado, es que hay impresión… y qué libertad, qué maestría en la técnica! El papel de la pared en estado embionario está mejor pintado que la pintura.”

Los jóvenes pintores, entre los que se encontraban Monet, Reinor, Pisarro, Sisley y Cézanne, retucaron este término peyorativo hacia sus creaciones y se autodenominaron “Impresionistas”. De allí surgió el nombre que acompañará las obras de este movimiento durante los siglos siguientes, e iniciará el comienzo de las vanguardias artistícas.

Las principales características del Impresionismo son: la pincelada suelta para captar el movimiento y la espontaneidad de las imágenes, el interés por la luz que diluye las formas y colorea las sombras, el contacto directo con la naturaleza vista por el ojo del artista, el retrato de escenas de la vida urbana percibida en su máxima expresíon de realidad.

Posteado por: Verónica Temporini | octubre 18, 2008

La piedad

Sin duda es una de las esculturas más reconocidas del período renacentista y realizada por el máximo escultor que supo trascender todos los tiempos: Miguel Ángel Buonarroti.

Es una obra realizada durante los años 1498 y 1499, de mármol y con 1,74m de altura y 1,95m de base. Actualmente se encuentra emplazada en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Se trata de una escultura equilibrada en forma piramidal, llena de contrastes de luces y sombras con un púlido perfecto del mármol. Como decía de forma tan humilde su creador: “Yo quito lo que sobra, la estatua ya está ahí”, solo alguien de su calidad artística podía referirse a este trabajo de tal manera.

Más allá de las diversas creencias y gustos, y aunque la obra se encuentre a tantos quilómetros de nosotros, en el día de la madre “La Piedad” es una perfecta representación y homenaje…

Posteado por: Verónica Temporini | octubre 14, 2008

Compañía de Jesús

“No sé qué estilo tiene, ni me importa saberlo; pero cabalmente tiene estilo, tiene acento de sinceridad y de vida que emana de la obra lentamente concebida y ejecutada en plena armonía, en acorde mayor, diremos, con el ambiente físico y moral, respondiendo a un programa y a recursos bien precisos de un lugar y una época.” De esta manera define, el arquitecto Pablo Hary, a uno de los más singulares ejemplos de la arquitectura americana del Período Hispánico.

La Iglesia forma parte del conjunto llamado “Manzana de las luces”, junto a la Universidad de derecho y el Colegio nacional Monserrat, el cual fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La construcción comenzó en el año 1640 y finalizó hacia el año 1676, convirtiéndose en uno de los espacios religiosos mas logrados de la cuidad de Córdoba, debido a su armonía e integración de los elementos que la componen.

Se caracteriza por un diseño simple y austero en la fachada que contrasta con la rica ornamentación del interior del templo. Se basa en un rectángulo donde se encuentra la planta de cruz latina, siguiendo la tradición constructiva de los jesuitas.

Una majestuosa cúpula hemisférica sin linterna decora a la Compañía de Jesús desde las alturas. La iluminación en el interior de la Iglesia se realiza mediante cuatro vanos en el arranque de la cúpula.

Sobre la torre del lado sur se puede observar una veleta con un ángel encima de una cruz que en un aro ovalado encierra el nombre anagramático de Jesús, y apoyada en una esfera de cobre que representa al mundo.

Se trata de una de las Iglesias mas antiguas del país y el continente americano, es la representación de una cultura y una época a través de las formas arquitectónicas, a partir de las cuales podemos empaparnos del espíritu evangelizador, intelectual y austero. 

Posteado por: Verónica Temporini | octubre 6, 2008

Irregularidad y espiritualidad

 

El movimiento artístico que dominó la cultura del siglo XVII y principios del siglo XVIII fue el Barroco, donde se manifiesta el fin del período renacentista y un fuerte  retorno a la espiritualidad.

Las manifestaciones artísticas vuelven a centrarse en el poder religioso, luego de la Contrarreforma Católica y el Concilio de Trento, y en el poder civil con las monarquías absolutas, por esto el arte se convirtió en el vehículo de expresión y dominio de sus doctrinas, es un arte que tienden mas a persuadir que a renovar.  

El Barroco se caracteriza por la irregularidad de las formas, el color antes que la línea porque éste sugiere movimiento y acentúa las sensaciones, la manifestación constante de riqueza y lujo, como la integración de ideologías diferentes y concepciones artísticas muy variadas.

La arquitectura es la expresión más llamativa del Barroco por su monumentalidad, movimiento,  la capacidad de agrandar visualmente los espacios y la interconexión e interrelación entre espacio interno y externo.

La escultura también cuenta con las premisas de movimiento, grandiosidad, gran carga pasional, la utilización de diversos materiales como bronce y mármol, la búsqueda de efectos pictóricos y una temática variada pero con mucha relación a cuestiones del Estado y la Iglesia.

En lo referente a la pintura es donde se ponen de manifiesto todos los recursos de la cultura barroca como iluminismo, artificiosidad, retórica y capacidad para conmover al espectador. Uno de los pintores mas reconocidos de este período es Diego Velázquez y su famoso cuadro “Las Meninas”, donde se presenta un perfecto tratamiento de la luz y el espacio con un manejo muy interesante de la perspectiva.  Además, el artista se autorretrata en el cuadro como creador de la pintura y permitiendo confundir ficción con realidad, también las miradas penetrantes de los personajes al espectador dan lugar a los múltiples interrogantes que se han desplegado durante siglos sobre esta representación.

 

 

Barroco proviene del término “barrueco” que significa perla irregular, él mismo fue usado en sentido peyorativo posteriormente para designar el exceso de ornamentación, a diferencia de la sobriedad de la Ilustración del siglo XVIII. Luego, la historia y el arte fueron valorizando no solo el término sino también sus huellas artísticas que son sinónimo de refinado diseño y forzado trabajo, representado en las grandes Iglesias y Palacios europeos que sirvieron de inspiración para construcciones posteriores en otros países y ciudades del mundo, como nuestra Córdoba.

 

 

Posteado por: Verónica Temporini | septiembre 27, 2008

Un palacio con tonada

 

El Museo Superior de Bellas Artes Eva Perón, más conocido como Palacio Ferreyra, es un símbolo de la Argentina del centenario y uno de los tesoros arquitectónicos de la cuidad de Córdoba y el resto del país.

Esta maravillosa obra se encuentra en el barrio de Nueva Córdoba rodeado por la Plaza España, el Parque Sarmiento y el Museo de Ciencias Naturales, razón por la que esa zona de la cuidad es denominada como “La Legua de Oro”.

La construcción del Palacio estuvo a cargo de los arquitectos franceses Ernest-Paul Sanson y su hijo Maurice Sanson, por encargo del doctor Martín Ferreyra, un medico cirujano destacado en distintas funciones públicas, propietario de las canteras Malagueño y pionero en el desarrollo de la industria de la cal.

El Dr. Ferreyra solicitó al ingeniero constructor argentino, Carlos Agote, que se hiciera cargo de la edificación de la residencia, luego las obras de construcción comenzaron hacia 1912 y sufrieron demoras al iniciarse la Primera Guerra Mundial por lo que concluyeron hacia 1916.

El palacio es un reflejo del clasicismo de la belle époque en Francia, en el exterior combina una composición decorativa de rígida geometría con una elegante ornamentación de motivos vegetales y animales. El interior se encuentra organizado alrededor de un imponente hall central que contiene una monumental escalera y un gran balcón perimetral, está cubierto por un enorme cielorraso suspendido que parece flotar gracias a un dispositivo de iluminación natural que la rodea. Alrededor de este hall se agrupan grandes salones de recepción en la planta baja, y en el primer piso habitaciones privadas.

El histórico Palacio Ferreyra pasó a manos del gobierno provincial y fue inaugurado como museo el 17 de octubre del año pasado, convirtiéndose en un espacio a la altura de cualquier museo de arte internacional por su delicada redecoración y refinada tecnología.

Como decía el multifacético artista Johann Wolfgang von Goethe: “todo verdadero arte es viejo y nuevo a la vez”, el Museo Superior de Bellas Artes Eva Perón tiene la cualidad de demostrarlo en la combinación de su arquitectura y su gran parque inspirados en el clasicismo francés con la utilización de madera oscura, cuero de vaca, enormes planos de acero y transparentes, productos de la remodelación.

Posteado por: Verónica Temporini | septiembre 20, 2008

Perfección, belleza y genialidad

 

 

 

El Renacimiento encuentra su fuente de inspiración en las formas artísticas clásicas de Grecia y Roma, lo que significa principalmente el paso de una cultura teocéntrica a una cultura antropocéntrica, donde el hombre es el centro y medida de todo el universo.

Esta nueva concepción del mundo se plasmará en las formas artísticas de los siglos XV y XVI, donde los artistas combinarán la perfección de los griegos, la grandeza de los romanos y la idealización.

Como toda revolución en el ámbito de las artes se trata de la expresión de un determinado momento socio – histórico, donde el crecimiento de la burguesía como clase social, el mecenazgo y la reforma y contrarreforma de la iglesia católica envolvieron este renacer del hombre, alejado del sometimiento divino y convertido en el nuevo protagonista del arte.  

El foco máximo de desarrollo fue Italia y el personaje que mejor expresa los valores de este movimiento es Leonardo Da Vinci, quién no solamente aborda el ámbito de la pintura, sino también la geometría, la botánica, la anatomía y la ingeniería, demostrando así que reúne las virtudes de versatilidad y creatividad del hombre de este período.  

En lo referente a la arquitectura, el artista renacentista buscará realizar el proyecto perfecto, un sistema de proporciones matemáticas como expresión de la racionalidad del hombre que se convierte en centro de todas las construcciones.

La escultura tiene la función principal de producir placer estético y el tema central de la mayoría de las obras es obviamente el hombre, sobre todo desnudo para mostrar la perfección de su anatomía.

En cuanto a la pintura, el hombre también es centro de la temática aunque se mantienen en cierta medida las manifestaciones religiosas y mitológicas.  Sus premisas son: profundidad, expresividad y movimiento.

El Renacimiento es un estilo artístico presente en varias construcciones y obras cordobesas, por eso se hace necesario conocer sus características, valores y lenguaje para luego poder realizar una interpretación acabada de sus monumentales expresiones.

 

Posteado por: Verónica Temporini | septiembre 16, 2008

El hombre urbano

La escultura fue inaugurada hace 9 años, el 17 de julio de 1999, se encuentra emplazada sobre la rotonda del Nudo Vial Mitre, es de acero pintado y ronda los doce metros de altura. Junto con la mujer urbana y los niños urbanos, forma parte del conjunto de esculturas que Antonio Seguí realizó para su ciudad natal. El reconocido artista se encuentra radicado en París desde hace muchos años, pero siempre recuerda a la provincia que lo vio nacer y donde inició su pasión por el arte, “…yo creo que la mayor parte de mi trabajo es producto de la memoria de mi infancia; allí está la raíz de mi sentido lúdico y la del humor, en Córdoba.”  Además de este conjunto escultórico, Seguí contribuyó al arte cordobés creando el Centro de Arte Contemporáneo en el Chateau Carreras.

Según su autor, el hombre urbano “corre hacia el futuro dejando atrás el siglo con sus grandes descubrimientos, con la tecnología, con las computadoras, con los aviones, el ferrocarril, las industrias, los automóviles y entra corriendo al tercer milenio”.

Antonio Seguí es un artista crítico de las circunstancias que rodean al  mundo, su obra refleja su pensamiento y muchas veces su confusión también, lo que se refleja cuando expresa: “El humor y cierta mirada irónica de la sociedad a la que pertenezco, y de la que en cierta manera me siento excluido, son el cordón umbilical de mis cosas.” En casi todas sus obras de pintura o escultura tiene presente al hombre del siglo pasado como un ser masificado, individualista y hasta depresivo, a pesar de los avances y las comodidades en el estilo de vida urbana.

Su forma de hacer arte no se encasilla en ningún estilo en particular, a él tampoco le gusta encasillarse, pero si puede afirmarse que se trata de una vanguardia con un marcado mensaje social y un espacio para cuestionamientos como: ¿esto es arte?, ¿estas formas vagas anuncian el fin del arte? Para algunos el arte del período renacentista o barroco, de tinte mas calsicista, puede ser más bello o más trabajado que el vanguardista, pero eso forma parte de una elección personal. Es necesario comprender que todas las expresiones del hombre en materia de pintura, escultura o arquitectura son una forma de arte porque relatan un determinado momento socio – histórico, cultural y emocional. Además, todo artista pasa por distintos períodos y técnicas para llegar a tal grado de singularidad o abstracción.

Por esta razón, para finalizar nos quedamos con una frase del creador de este hombre urbano donde dice: “La pintura tiene acción física y tiene el placer de hacer. La complicidad de las manos y lo que hay dentro de la cabeza. La necesidad de dejar una marca sobre un soporte o de aplastar con los dedos un pedazo de cera, que puede transformarse en escultura. Por eso… aunque hablen de muerte de la pintura… ¡No! Mientras existan hombres que tengan las mismas necesidades que las mías, la pintura existirá.” El arte seguirá existiendo para ser contemplado.

Posteado por: Verónica Temporini | septiembre 10, 2008

Conociendo el lenguaje arquitectónico…

Abalustrada: se dice de la columna renacentista o barroca muy torneada y con profunda decoración, de forma semenjante a los balustres de una escalera o corredor.

Crucero: espacio de un templo en el que se cruzan dos naves perpendiculares, siendo una de ellas la nave principal.

Linterna: remate que sirve para dar luz, usualmente, sobre las cúpulas.

Nave: cada uno de los espacios que, delimitados por muros o columnas en fila, se extienden a los largo de un edifico.

(Manual de Hisotia del Arte – Antonio Fugueroba y Maria Teresa Fernández de Madrid)
Posteado por: Verónica Temporini | septiembre 7, 2008

La Catedral

La iglesia mayor de Córdoba se encuentra emplazada en el corazón de la cuidad, frente a la Plaza San Martín y junto al cabildo histórico, ambos emblemas del poder civil y religioso de la conquista hispánica en América.

En el año 1577 se fija su localización y comienza así su construcción, con el aporte de indios, peones y herramientas por parte de los vecinos para la obra que prometía ser de gran envergadura. La falta de recursos y conocimientos técnicos dificultaron una continuidad regular en la construcción, pero a pesar de la lenta gestación y la gran cantidad de responsables y estilos que se sucedieron logró terminarse en el año 1748, cuando fue consagrada por el Obispo Fray José Antonio de San Alberto.

Tres siglos más tarde, en el año 1878, varios artesanos cordobeses fueron los encargados de cerrar el pórtico de la entrada principal con una reja de hierro de forja, con las figuras de San Pedro y San Pablo.

La austeridad y estilo colonial del exterior contrastan con la decoración interior de inspiración barroca de cortes y principados europeos, la cual estuvo a cargo de Emilio Caraffa, Manuel Cardeñoza y Carlos Camillioni, entre otros, a principios del siglo XX.

La catedral utiliza la distribución espacial del Gesú Romano, donde se remarca la cruz latina en planta y en el encuentro perpendicular del crucero se implanta el espacio semiesférico de la cúpula. En el interior todos los elementos confluyen al altar, como un punto focal de composición.

  

En el exterior se pueden apreciar dos torres robustas con una impronta aborigen que se hace presente en los detalles indo americano. Detrás de las torres se encuentra la gran cúpula en gajos, con cuatro torrecillas octogonales de refuerzo, una airosa linterna y rodeada en su nacimiento por un anillo abalustrado. 

 

La catedral cordobesa fue declarada como monumento nacional en 1941 por su riqueza histórica y arquitectónica, además allí descansan los restos de dos grandes figuras de la historia de Córdoba, Deán Gregorio Fúnes y José María Paz.

La gran iglesia de Córdoba fue testigo de muchas generaciones de hombres que intervinieron en su construcción, y hoy sigue allí como espectadora central de los acontecimientos que envuelven día tras día la vida de la cuidad.

Posteado por: Verónica Temporini | septiembre 1, 2008

Ciudad de las campanas

La impronta religiosa en Córdoba es muy significativa, y es en la arquitectura uno de los ámbitos donde se expresa con mayor fuerza. Hacia el norte, en el sur y con mayor presencia en el centro de la cuidad es posible encontrarnos con iglesias grandes y pequeñas, del período colonial o producto del siglo XIX. Se muestran así, las creencias de un pueblo con marcada influencia religiosa, sobre todo del catolicismo.

Luego de la conquista española, la fundación de la cuidad y la llegada de la orden jesuítica, Córdoba fue configurando su estructura política, económica, educativa y, también religiosa y artística. La influencia jesuítica, a través de los arquitectos europeos de la orden, reproducirá las visiones y estilos de sus creencias y lugares de origen, dejando así una reveladora huella por medio de construcciones que embellecen y enaltecen la provincia centro de Argentina.  

Mas allá de la diversidad de creencias y el escepticismo que conviven hoy en Córdoba, es innegable la omnipresencia y grandiosidad que producen las estructuras arquitectónicas, en mayor proporción católicas, debido a su monumentalidad, creatividad, refinado trabajo y delicadas formas, en su mayoría de influencia barroca y neoclásica.  

De esta manera, mucho de la historia y el pensamiento cordobés se encuentran entre enormes campanas y detrás de fuertes muros conventuales.

 

 

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